quarta-feira, 9 de Dezembro de 2009

Inspirado por Sabina I: Con su hoguera de nieve

4 limones



Théodore Chassériau pintó esta Venus Anadyomene (1839); el cielo es una hoguera de nieve, igual (parecido) que el cielo madrileño.

Por fin se ha nublado.

La niebla -junto con los efectos del tan en boga CO2 - se han adueñado de todos los edificios del vecindario y no puedo ver más allá de mi 13 RUE DEL PERCEBE particular. Es como estar metido en una antigua película de Hitchcock, sin cámara, pero con el objetivo siempre alerta por si el joven estudiante del cuarto piso decide por fin apagar la luz y dejar sus quehaceres nocturnos o por si la pareja del segundo vuelve a los suyos (olvidados desde hace semanas).
Pero yo estaba contando otra cosa. En realidad, parece como si alguien hubiese photoshopeado Madrid y le hubiese cambiado el fondo azul con cirros inofensivos, incapaces de provocar ni una triste llovizna, por uno blanco, casi nórdico: un cielo de estratos densos, casi palpables. Como ya he dicho, sólo puedo ver con claridad el los primeros edificios delante de mi ventana, el resto son como apariciones románticas, difusas, propias de una leyenda becqueriana, envueltos en un halo de gotas de agua, pequeñas, en suspensión.

El café de mañana, el pitillo que siempre lo acompaña y la voz de un poeta me han traído la inspiración más clásica, esa de sentarse delante del teclado y casi dejar que los dedos escriban solos, (en mi caso no es posible porque, si lo hiciera, mi dislexia haría que en lugar de escribir sobre nubes, escribiese sobre Venus).

Por NIF es ¡ah! ublando.

segunda-feira, 30 de Novembro de 2009

Tiempo (momentos existencialistas a los 22)

5 limones
Cuando sea vieja y senil, espero tener la cara surcada de arrugas que remitan a cada una de las alegrías y tristezas que habré vivido por aquel entonces. Espero tener unas patas de gallo que corten mis sienes y que den buena cuenta de todas las carcajas que he ido soltando a lo largo de mi vida. Espero ver mi pelo encanecer por los malos momentos que haya pasado.
Espero no volver a parecer un fantoche a la entrada del paraíso, peinada y pintada como un bufón cualquiera, de poca monta y mucho maquillaje. Espero no volver a taconear por parques cubiertos de otoño, perdida.
Me dijeron hace tiempo que en las grandes ciudades la gente no experimienta la sensación de insignificancia que se puede sentir en el campo donde todo lo que ves en kilómetros a la redonda es nada. No obstante, los urbanitas pueden toparse en cualquier momento con una torre colosal que les recuerde su pequeñez y que ellos, pobres diablos, no tienen ninguna relevancia en el este gran teatro del mundo.
Espero acabar con la cara arada por el tiempo y habiendo sido la estrella de mi sainete particular.

segunda-feira, 9 de Novembro de 2009

Little Apple en una tarde de pereza (sí)

2 limones
A los que penséis que voy a escribir sobre las maravillas de Mcintosh, siento chafaros vuestros minutos de frikismo sibarita.
Hoy es nueve de noviembre, he dejado de estar de Rodríguez y es el día en que aquel hombre de pelo cano la mandaba un ramito de violetas (no, no me he vuelto laísta, aunque sí consumidora asidua de tiempos compuestos)
Mi compañero de piso ha decidido que reproducir La quiero a morir una y otra vez (y otra y otra) desde las siete de la tarde (esta casa sería el paraíso de Andreíta). Pero este gran hombre también versionó Cecilia:
 


¡Feliz Almudena!

quinta-feira, 5 de Novembro de 2009

Yo también sé besar

2 limones
Estoy en disposición de afirmar que el amor de mi vida es mi mano derecha. Las películas americanas nos han domesticado y las mujeres estamos abocadas a buscar un hombre fuerte y robusto que nos sintonice los canales de la televisión y corte la leña que da calor a nuestro hogar; mientras que los hombres buscan a la perfecta ama de casa, madre, mujer bella y trabajadora (aunque este último no parece requisito indispensable) que dé vida a una existencia monótona repleta de fútbol los domingos y oficina en días de semana. Ellos ganan un plus si saben cocinar y/o planchar y ellas si son independientes y aventureras, pero lo fundamental no ha cambiado tanto desde aquellas madres aprensivas cincuenteras al estilo Rebelde sin causa.
El amor de vida será aquel que pueda soportar mis antiestéticas legañas mañaneras con ese peinado alborotado (nada sexy, por cierto, otra cualidad a tener en cuenta a la hora de elegir pareja de cópula vitalicia) y la voz ronca escupiendo frases ariscas del estilo yo me ducho primero. Será quien no se moleste por cada cambio de humor, cada dolor de cabeza, cada contestación seca y falta de cariño. Supongo que simplemente por intentar adivinar como debería ser el amor de mi vida ya me he vuelto un tanto cursi, aunque supongo también que no lo puedo evitar, últimamente, respiro Sabina por cada poro de mi piel y él, aunque se las dé de canalla, es un sentimental pusilánime con el corazón roto.
Hace mucho tiempo, Laura me dijo que ella se casaría a los ochenta años para celebrar toda una vida de felicidad: ¡qué razón tenía!. Me casaré a los ochenta con un cubano sabrosón contrarrevolucionario (para aquel entonces ya nada será lo mismo)
Cualquiera que se parezca a ti... pero no existes, amor mío.


terça-feira, 3 de Novembro de 2009

(sin asunto)

3 limones

Es todo muy raro.
Siento como si me hubiese levantado con el pie derecho y tú me lo hubieses pisado, con saña. Como si mi ordinaria gripe de toda la vida no fuese suficiente runrún en mi cabeza o como si el dolor de oídos no fuese bastante tortura. Estar enfermo no sienta bien a nadie, pero a mí, además, la soledad que me proporcionan cuatro millones de habitantes hacen que mis jaquecas sean como pequeñas bombas en mi sesera palpitante. Por si fuera poco, toso y me duele el pecho porque toso. O toso porque me duele el pecho, no lo tengo muy claro. Pero, ¿tú te has creído que le puedo dar una calada a algo de esta guisa?

Todo esto ha sido una gran hipérbole del malestar que genera lo que viene siendo un trancazo de esos que se curan con Frenadol (c) y camita y se empeoran con discusiones absurdas o dejardefumatesentaríabien.
Buenas noches. No hagas ruido y cierra la puerta.

segunda-feira, 2 de Novembro de 2009

Indicios de Madrid

2 limones
El olor a cuero curtido se mezcla con el de los transeúntes, muchas veces hediondo. Paso entre los puestos más variopintos: donde venden el último CD de Shakira hasta donde compro un vinilo de los años 20. Los tenderentes se vuelven cada vez más inverosímiles, los hay exclusivamente de artículos militares, de cuelgabolsos de porcelana o de camisetas de grupos cool* (léase: Ramones, SA, NOFX, Guns 'N Roses  y demás grupos que Diana escucha y que muchos pueden llevar estampados en la ropa). Llegada a una plaza donde se venden, intercambian, regalan si eres bonita, trastos viejos, me encuentro con que no he recorrido ni la mitad del mercadillo y ya llevo una hora deambulando por la calle.
Libros, música, ropa y complementos (zapatos y bufandas, vaya), toallas, alhajas de todos los tipos, colores y materiales, mandos a distancia, pilas, tarjetas de memoria, discos y DVD vírgenes... la feria de la opulencia se celebra en el centro de Ehpaña todos los domingos por la mañana.
Bien es cierto que es un elemento democratizante importante, no todos los días se puede ver en el mismo contexto a una niña de papá comprando prendas vintage* a una gitana tres veces más grande y estridente que ella
Además de aprender palabras sabinescas* (que no ver a Sabina porque, al parecer, es el secreto mejor guardado de Madrid) como almoneda o tenería, es probable que haya atrapado una catarro fuerte o gripe estacional (bien, que empiece la alarma) y que mi naricilla respingona (como en culo, por cierto) se acabe convirtiendo en un pañuelo con aroma a aloe vera.

*Hoy he decidido cambiar las comillas latinas por cursiva, hasta que sepa exactamente como se marcan las palabras extranjeras y/o/u inventadas.

quarta-feira, 21 de Outubro de 2009

Cosas pequeñas, como, por ejemplo, colocar comillas latinas en un documento.

4 limones

Tengo que reconocerlo, no me gustó Amélie. Se supone que es una magnífica oda a lo que en este mundo materializado y deshumanizado se ha llamado «cosas pequeñas», una alabanza a la cotidianidad aislada en la selva que es una gran ciudad cualquiera. En Madrid (la jungla por antonomasia) he conseguido experimentar alguno de esos «momentos Amélie», como cuando espero el metro sentada en los bancos de la estación y vibra todo el suelo y mi asiento cuando están a punto de aparecer los vagones por la vía. No obstante, por muy placentero que sea el chacachá del tren en mis posaderas, la película no me acabó de convencer.
Hace poco que encontré (?) un blog titulado Nimias, cosas mínimas que observa la realidad desde otro punto de vista, perspectiva con la que he empezado a observar Madrid... para no volverme loca de remate. 
Usos de un pañuelo rojo
Si vives en Madrid: evitar morirte de frío.
Si te va el hardcore: amordazar a tu pareja como parte del juego sádico.
Si te has olvidado las pinzas de depilar en Vigo: taparte el bigote en las fotos.