Old mailboxes Gary Nylander
Después de más de cinco horas de viaje, al llegar siempre te has dejado algo por el camino. En mi caso, utensilios útiles (a caballo entre el epíteto y el pleonasmo) como una regleta para poder tener el portátil* y un flexo encendidos al mismo tiempo.
Con las maletas deshechas y (casi) toda la ropa colocada nos dirigimos a la gloriosa plaza Cibeles; abarrotada de gente con cartulinas para apoyar la candidatura de Madrid a las Olimpiadas de 2016.
Acabamos en Callao tomando el café solo más caro de la historia (tal vez no, pero con 1.70€ en Lisboa te tomabas tres) y andando por Chueca (reconvertido en barrio cool de la ciudad)
Os preguntaréis (o tal vez no...) ¿cuándo sabes como vas a pasar un buen año? Cuando tu nuevo e increíblemente amable compañero de piso te dice algo como...
- Nos tienes que decir tus apellidos para que ponerlos en el buzón.
*Portátil, según el DRAE: movible y fácil de tranportar. Mi máquina no es especialmente movible (de hecho creo que si se mueve mucho más acabará por desprendérsele la pantalla) y definitivamente no es fácil de transportar (es que, o sea, el teclado numérico hace que sea... mastodóntico, o sea...)












